RESUMEN
ANTECEDENTES: Los leiomiomas parásitos son una variante poco frecuente de la miomatosis uterina. Suelen describirse después de una morcelación laparoscópica. También pueden originarse en leiomiomas subserosos pedunculados que pierden su irrigación uterina y adquieren aporte vascular de tejidos vecinos.
CASO CLÍNICO: Paciente de 44 años, con dos embarazos y dos cesáreas previas. Fue diagnosticada con leiomioma parásito gigante 10 años después de una histerectomía abdominal. Consultó por dolor pélvico y sensación de tumoración de larga evolución. Los estudios imagenológicos iniciales mostraron una tumoración pélvica de 464.1 centímetros cúbicos. La lesión fue reportada como útero miomatoso y tenía estrecha relación con el recto, el ovario izquierdo y los vasos iliacos externos. Se amplió el estudio con angiografía de vasos pélvicos. Luego se hizo la planeación quirúrgica multidisciplinaria. La tumoración se extrajo por vía abdominal mediante disección roma y energía bipolar, previa colocación de un catéter doble J izquierdo. Cinco meses después, la paciente estaba asintomática y refería mejoría en su calidad de vida.
CONCLUSIONES: Los leiomiomas parásitos deben incluirse en el diagnóstico diferencial de tumoraciones pélvicas en pacientes con antecedente de histerectomía abdominal. Esto aplica incluso sin laparoscopia ni morcelación previas. En lesiones voluminosas o relacionadas con órganos vecinos, la atención multidisciplinaria puede favorecer una resección segura.
PALABRAS CLAVE: Leiomioma parásito, Histerectomía abdominal, Miomatosis uterina, Reporte de casos
ABSTRACT
BACKGROUND: Parasitic leiomyomas are a rare form of extrauterine leiomyomatosis. They are most commonly reported after laparoscopic morcellation; however, they may also develop from pedunculated subserosal leiomyomas that lose their uterine blood supply and subsequently establish vascularization from adjacent tissues.
CLINICAL CASE: A 44-year-old woman, gravida 2 para 2, with a history of two cesarean deliveries, was diagnosed with a giant parasitic leiomyoma 10 years after abdominal hysterectomy. She presented with chronic pelvic pain and a sensation of pelvic mass effect. Initial imaging demonstrated a pelvic mass measuring 464.1 cm³. The lesion was initially interpreted as a myomatous uterus and was in close proximity to the rectum, left ovary, and external iliac vessels. Further assessment included pelvic angiography. After multidisciplinary surgical planning, the mass was resected via an abdominal approach using blunt dissection and bipolar energy, following placement of a left double-J ureteral stent. At 5-month follow-up, the patient was asymptomatic and reported improved quality of life.
CONCLUSIONS: Parasitic leiomyoma should be considered in the differential diagnosis of pelvic masses in patients with a history of abdominal hysterectomy, even in the absence of prior laparoscopy or morcellation. In cases involving large lesions or proximity to adjacent organs, multidisciplinary management may facilitate safe surgical resection.
KEYWORDS: Leiomyoma, Uterine Neoplasms, Hysterectomy, Morcellation, Pelvic Neoplasms, Case Reports
ANTECEDENTES
Los leiomiomas uterinos son los tumores benignos más frecuentes del útero. Aparecen en aproximadamente el 25% de las mujeres en edad reproductiva. En estudios histopatológicos se identifican hasta en el 80% de los úteros con histerectomía.1,2 Según su localización dentro del miometrio, se clasifican en ocho tipos. El grupo ocho incluye los miomas parásitos.1 Estos se localizan separados del útero, dentro de la cavidad abdominopélvica. Su crecimiento depende de la irrigación que obtienen de tejidos vecinos, con influencia de hormonas sexuales y factores de crecimiento.1,3,4
La aparición de leiomiomas parásitos se ha descrito con mayor frecuencia después de procedimientos quirúrgicos. Se relaciona, sobre todo, con histerectomía o miomectomía por vía laparoscópica y con morcelación. En menor medida, también se han reportado después de una histerectomía abdominal o vaginal. Los casos se clasifican en espontáneos, primarios, iatrogénicos, o secundarios.4
La edad media de aparición es de 40 años.1 La ecografía transvaginal es el método inicial de elección.5 Sin embargo, su rendimiento puede ser limitado en tumoraciones pélvicas grandes. En esos casos, la resonancia magnética aporta una mejor caracterización anatómica.6
El tratamiento de esas tumoraciones es quirúrgico. La laparotomía se indica cuando hay sospecha de malignidad, gran volumen tumoral o relación estrecha con órganos vecinos.1 Enseguida se detalla el caso clínico de una paciente con leiomioma parásito gigante, diagnosticado diez años después de una histerectomía abdominal. Carecía de antecedente de morcelación y de diagnóstico previo de leiomioma subseroso pedunculado.
CASO CLÍNICO
Paciente de 44 años, con dos gestaciones y dos cesáreas previas. Tenía índice de tumoración corporal de 26.2, antecedente de nefrectomía derecha de causa no clara, practicada durante los años de infancia e histerectomía abdominal total con salpingectomía bilateral, practicada en 2015 por miomatosis uterina. Permanecía en seguimiento en la consulta externa debido a dolor abdominopélvico de un año de evolución. Acudió a urgencias el 11/02/2025 por exacerbación del dolor. Al ingreso se palpó una tumoración de gran tamaño, de movilidad limitada, que abarcaba el hemiabdomen inferior. Al tacto vaginal, la tumoración obliteraba el fondo de saco posterior. La ecografía transvaginal del 26/09/2023 reportó al útero en anteversoflexión con miomatosis uterina de grandes elementos, a pesar del antecedente de histerectomía. Por este hallazgo se solicitó la resonancia magnética el 12/02/2024. El estudio reportó la existencia de una tumoración pélvica de 464.1 cm3, con desplazamiento de la fascia mesorrectal anterior y del recto en sentido posterolateral izquierdo. La lesión estaba en íntimo contacto con la región anexial, el ovario izquierdo y los vasos iliacos externos izquierdos (Figura 1, A y B). Fue descrita como un útero aumentado de tamaño con miomatosis uterina, por sus contornos bien definidos y señal heterogénea sugerente de miomas. Durante el ingreso a urgencias se solicitaron marcadores tumorales. La alfafetoproteína, el antígeno carcinoembrionario, el antígeno carbohidrato 19-9 y el antígeno de cáncer 125 se reportaron negativos el 14/02/2025.
Debido al antecedente de histerectomía y los hallazgos imagenológicos, se consideraron dos diagnósticos diferenciales: miomatosis parasitaria y malformación mülleriana no diagnosticada con crecimiento de tejido residual. Las imágenes no mostraban signos sugerentes de malignidad. Sin embargo, evidenciaban una tumoración pélvica heterogénea y de localización compleja. Se decidió la laparotomía exploradora para establecer la causa. El riesgo quirúrgico era alto por la relación estrecha con el recto, la fascia mesorrectal y los vasos iliacos. Además, la paciente tenía antecedente de nefrectomía. Antes de la laparotomía se efectuó una angiografía de vasos pélvicos (Figura 2). En el mismo tiempo quirúrgico, el urólogo le colocó un catéter doble J izquierdo para disminuir el riesgo de lesión de la vía urinaria.
Durante la cirugía se confirmó la ausencia del útero. Se identificó una tumoración pélvica retroperitoneal de aspecto miomatoso, muy vascularizada y en estrecho contacto con el mesorrecto y los vasos ilíacos izquierdos. Medía aproximadamente 18 × 15 cm. Por su apariencia, la impresión diagnóstica intraoperatoria fue leiomioma parásito. La tumoración se liberó por completo con disección roma y energía bipolar (Figura 3). El procedimiento no tuvo complicaciones. La paciente fue dada de alta a las 48 horas por evolución satisfactoria. El estudio histopatológico reportó que se trataba de tejido compatible con leiomioma con cambios degenerativos. Con este resultado se confirmó el diagnóstico definitivo de leiomioma parásito. Figura 4
A los ocho días se continuó con el seguimiento posoperatorio. La evolución fue adecuada. La paciente refirió la desaparición de la sensación de tumoración y mejor control del dolor pélvico. No tuvo síntomas urinarios ni gastrointestinales. Por ello, no se indicaron intervenciones adicionales. Una semana después fue valorada por el urólogo para retirar el catéter doble J izquierdo.
Cinco meses después se practicó el control con ecografía transvaginal. Los hallazgos estuvieron dentro de límites normales. La paciente se encontraba asintomática y refirió mejoría en su calidad de vida.
DISCUSIÓN
Los leiomiomas parásitos pueden ser espontáneos o iatrogénicos. Los espontáneos suelen derivarse de leiomiomas subserosos pedunculados que pierden la irrigación uterina y adquieren el aporte vascular de órganos o tejidos adyacentes. Los iatrogénicos se relacionan, sobre todo, con cirugía con morcelación para miomectomía.2,7 Su frecuencia posterior a la morcelación se ha estimado entre 0.12% y 0.95%.7,8 Se ha propuesto que los pequeños fragmentos residuales de tejido miomatoso pueden diseminarse en la cavidad abdominal. Luego pueden implantarse y proliferar en tejidos vecinos.9
En este caso destaca la ausencia de morcelación. La paciente resultó con un leiomioma parásito gigante diez años después de una histerectomía abdominal. Una hipótesis posible es el desprendimiento de fragmentos microscópicos de tejido miomatoso durante la cirugía. Estos fragmentos pudieron haberse implantado, vascularizado y crecer en tejidos circundantes. Esta interpretación debe ser cautelosa, porque deriva de un caso aislado. No obstante, en la bibliografía existen antecedentes similares. Tong y colaboradores comunicaron un leiomioma parásito posterior a una histerectomía abdominal en una paciente con antecedente de miomectomía abdominal y laparoscópica.1 Wang y su grupo reportaron otro caso después de histerectomía con salpingectomía bilateral por laparotomía.10
Las manifestaciones clínicas son inespecíficas, dependen de la localización y el tamaño del leiomioma parásito.11 Pueden incluir dispareunia, irritación peritoneal por torsión, estreñimiento, urgencia miccional, retención urinaria, sensación de tumoración y dolor pélvico.12,13 En este caso, el diagnóstico inicial no fue evidente. La paciente tenía el antecedente de miomatosis uterina y sensación de tumoración. Sin embargo, la aparición de un leiomioma parásito después de una histerectomía abdominal sin morcelación es infrecuente. El gran tamaño, la localización y la relación con estructuras vasculares aumentaron la complejidad diagnóstica. Por ello, este diagnóstico debe considerarse ante tumoraciones pélvicas vascularizadas en pacientes con antecedente de histerectomía abdominal.
El diagnóstico integra la clínica y los estudios de imagen. Entre estos se incluyen la ecografía transvaginal, la resonancia magnética y la tomografía computada.10 La resonancia magnética pélvica permite una caracterización anatómica precisa. La apariencia clásica es una tumoración debidamente delimitada, hipointensa en T2 e isointensa en T1 respecto del miometrio.11,13 En este caso se observó una tumoración hipointensa en T2, de gran tamaño y en estrecha relación con los vasos iliacos externos y el mesorrecto.
El tratamiento de pacientes con leiomioma parásito es quirúrgico. Puede llevarse a cabo mediante laparotomía, laparoscopia o cirugía robótica. En cualquier procedimiento se recomienda inspeccionar y lavar la cavidad para retirar el tejido residual y limitar el riesgo de nuevos miomas parásitos.10 La técnica debe individualizarse según el tamaño, la vascularización y la relación con órganos vecinos. En la paciente del caso se eligió la laparotomía por el gran volumen tumoral, la alta vascularización y la cercanía con el mesorrecto y los vasos iliacos. La planeación multidisciplinaria favoreció una resección segura y disminuyó el riesgo de lesión de estructuras vecinas.
CONCLUSIÓN
Los leiomiomas parásitos deben incluirse en el diagnóstico diferencial de tumoraciones pélvicas en pacientes con antecedente de histerectomía abdominal, incluso sin laparoscopia ni morcelación.
La evidencia disponible sugiere inspeccionar y lavar la cavidad después de procedimientos para tratar miomatosis uterina. Esta medida podría disminuir la implantación de tejido residual. En lesiones voluminosas o adyacentes a órganos vecinos, la atención multidisciplinaria es especialmente útil: permite optimizar la planeación quirúrgica y disminuir las complicaciones intraoperatorias. Este caso plantea una hipótesis etiológica aceptable en ausencia de morcelación. Su confirmación requiere series más amplias o estudios adicionales.
DECLARACIONES
Conflicto de interés: no se declaran conflictos de interés.
Financiamiento: no se obtuvo ninguna fuente de financiación.
Uso de inteligencia artificial: solo se utilizó para fines de corrección gramatical y ordenamiento de las referencias bibliográficas.
Contribución de todos los autores: todos los autores participaron en la concepción, redacción, diseño, adquisición de datos, análisis e interpretación de la información, planeación del reporte de caso, revisión del contenido intelectual y aprobación final del manuscrito para envío.
De derechos humanos y de los animales: este reporte de caso solo contiene información de una paciente.
De consentimiento informado: se obtuvo consentimiento informado por parte de la paciente y del Comité de Ética en Investigación de la Subred Sur Occidente Empresa Social del Estado. El código de aprobación es P-AP-02-2026. La aprobación del proyecto fue otorgada el 23 de enero de 2026 y el consentimiento informado fue firmado por la paciente el 19 de febrero de 2025.
Permisos: Todas las figuras son originales
Referencias clave
- Tong LX, Wu L. A case of giant parasitic myoma three years after abdominal hysterectomy for fibroids. Asian J Surg. 2022;45(6):1324–1325. doi:10.1016/j.asjsur.2022.01.056.
- Kho KA, Nezhat C. Parasitic myomas. Obstet Gynecol. 2009;114(3):611-615. doi: 10.1097/AOG.0b013e3181b2b09a.
- Wang J, Liu G, Yang Q. Parasitic myoma after transabdominal hysterectomy for fibroids: a case report. BMC Womens Health. 2023;23:310. doi:10.1186/s12905-023-02410-3.
REFERENCIAS
- Tong LX, Wu L. A case of giant parasitic myoma three years after abdominal hysterectomy for fibroids. Asian J Surg. 2022;45(6):1324–1325. https://doi.org/10.1016/j.asjsur.2022.01.056
- Lete I, González J, Ugarte L, Barbadillo N, et al. Parasitic leiomyomas: a systematic review. Eur J Obstet Gynecol Reprod Biol 2016; 203: 250-59. https://doi.org/10.1016/j.ejogrb.2016.05.025
- Kho KA, Nezhat C. Parasitic myomas. Obstet Gynecol 2009; 114 (3): 611-15. https://doi.org/10.1097/AOG.0b013e3181b2b09a
- Pai AH, Yen CF, Lin SL. Parasitic leiomyoma. Gynecol Minim Invasive Ther 2020; 9 (2): 108-9. https://doi.org/10.4103/GMIT.GMIT_35_20
- Di Giuseppe J, Natalini L, Bordini M, Crescenzi D. Diagnosis, treatment and clinical outcomes of extrauterine sites of leiomyomatosis: a systematic review. Ann Med 2025; 57: 1-15. https://doi.org/10.1080/07853890.2025.2546681
- Dueholm M, Lundorf E, Hansen ES, Ledertoug S. Accuracy of magnetic resonance imaging and transvaginal ultrasonography in the diagnosis, mapping, and measurement of uterine myomas. Am J Obstet Gynecol 2002; 186 (3): 409-15. https://doi.org/10.1067/mob.2002.121725
- Gangadhar K, Mahajan A, Sable N, Bhargava P. Magnetic resonance imaging of pelvic masses: a compartmental approach. Semin Ultrasound CT MR 2017; 38 (3): 213-30. https://doi.org/10.1053/j.sult.2016.11.004
- Leren V, Langebrekke A, Qvigstad E. Parasitic leiomyomas after laparoscopic surgery with morcellation. Acta Obstet Gynecol Scand 2012; 91 (10): 1233-36. https://doi.org/10.1111/j.1600-0412.2012.01453.x
- Gocinski J, Hensarling KF. A large parasitic leiomyoma mistaken for an ovarian mass: a case report. J Case Rep Images Obstet Gynecol 2023; 9 (1): 31-35. https://doi.org/10.5348/100141Z08JG2023CR
- Wang J, Liu G, Yang Q. Parasitic myoma after transabdominal hysterectomy for fibroids: a case report. BMC Womens Health 2023; 23: 310. https://doi.org/10.1186/s12905-023-02410-3.
- Tan-Kim J, Hartzell KA, Reinsch CS, O’Day CH, et al. Uterine sarcomas and parasitic myomas after laparoscopic hysterectomy with power morcellation. Am J Obstet Gynecol 2015; 212 (5): 594.e1-594.e10. https://doi.org/10.1016/j.ajog.2014.12.002
- Wang J, Liu G, Yang Q. Parasitic myoma after transabdominal hysterectomy for fibroids: a case report. BMC Women’s Health 2023; 23: 310. https://doi.org/10.1186/s12905-023-02410-3
- Van der Meulen JF, Pijnenborg JMA, Boomsma CM, Verberg MFG. Parasitic myoma after laparoscopic morcellation: a systematic review of the literature. BJOG 2016; 123 (1): 69-75. https://doi.org/10.1111/1471-0528.13541
- Lee YJ, Lee YH, Chung DH, Shin JW. A case of acute abdominal pain caused by infarcted parasitic leiomyoma. J Obstet Gynaecol 2020; 40 (1): 143-144. https://doi.org/10.1080/01443615.2019.1590805
- Velasco-García A, González-Muñoz A, Mendoza-Quevedo J, Barrios JA. Leiomioma parasitario retroperitoneal: reporte de un caso. Ginecol Obstet Mex 2022; 90 (6): 538-542. https://doi.org/10.24245/gom.v90i6.6958